Ya te pasaba con tu vieja cámara analógica: en fotos con flash, a menudo la gente aparecía con los ojos rojos... ¡menudo fastidio!. A pesar de que algunas cámaras incluyen modos de flash que evitan la aparición de ojos rojos (mediante el lanzado de ráfagas previas) este efecto sigue apareciendo. Probablemente hayas oido que existen técnicas para corregir mediante software los ojos rojos. Pero la mejor de las soluciones consigue en realizar tus capturas de un modo determinado para que, ni siquiera, lleguen a aparecer. En el siguiente artículo te contamos cómo.
Los ojos rojos aparecen por la reflexión de la luz del flash en la retina de los ojos. La retina está llena de vasos sanguíneos (rojos) y por eso el color de los ojos. Se producen cuando las condiciones de iluminación son bajas y la pupila está muy dilatada, y cuando la luz del flash al rebotar en la retina refleja la luz directamente sobre el objetivo.
El modo de reducción de ojos rojos lanza ráfagas de luz antes de la captura de la fotografía con el objeto de cerrar la pupila y reducir así el ángulo y la superficie de reflexión de la retina. Esta técnica no garantiza la eliminación del efecto, pero sí que lo reduce.
Se trata de evitar que la reflexión de la luz del flash sobre la retina apunte directamente al objetivo. Si tienes un flash externo, separa el flash lo más posible de la cámara. Si el flash está en la propia cámara, pide a las personas que aparecen en la foto que miren a un objeto cercano (por ejemplo un dedo tuyo que separes convenientemente de la cámara) pero no directamente a la cámara.
De nuevo, si tu flash es externo, evita apuntarlo directamente a la cara de la gente. Si estás en interiores, gíralo hacia el techo. Si no, busca un poquito de ángulo con la cámara para propiciar un efecto semejante.
Una vez entendidas las razones a las que obedece el efecto, se nos pueden ocurrir más trucos para evitar la aparición de los ojos rojos. Seguro que tú tendrás los tuyos, ¿los compartes con nosotros?
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