Hace algunos días leí una extensa comparativa entre la
Canon 400D y la
Nikon D80. Hasta ese momento tenía bastante claro que mi próxima cámara (si ejecutaba la compra en breve) sería una
Canon 400D, ya que me siento especialmente ligado a la marca Canon (manías). Pero la comparativa de marras no dejaba muy bien posicionada a la cámara frente a la D80, unos 200 euros más cara.
Lo cierto es que su calidad de imagen era excepcional, mejor que la
D80, pero elementos discordantes como su pequeño tamaño, la inseguridad al tacto y, sobre todo, su visor, no la dejaban muy bien parada.
Ayer mismo pude hacer una prueba de campo con la
Pentax K100D, su clónica
Samsung GX-1L, y la
Olympus E-500. A continuación disfruté un rato de la
Canon 400D, impoluta, desembalada expresamente para mi deleite.
Lo cierto es que, será porque hace mucho que no toco mi réflex analógica, o porque me he acostumbrado ya encuadrar a través de un LCD, al mirar a través del visor de la
400D (y de los otros), más grandes o más pequeños, me parecían el paraíso. Pero lo cierto es que las críticas se quedan en la retina, y el precio es muy alto para un equipo que cuando lo tienes en las manos no te da la seguridad necesaria para prescindir de la correa ni un segundo.
La pregunta que me repetía una y otra vez era: si me compro una
Canon EOS 400D, ¿cuánto tiempo tardaré en querer cambiarla? Si no me acaba de convencer y puedo renunciar a sus 10 megapixels, por qué no me conformo con una
Nikon D50 y lo que me ahorro lo invierto en óptica? Porque las que me gustan realmente cuestan el doble (
Canon 30D) o cinco veces más (
Canon 5D)...
El problema de los consumistas como yo es que, una vez aparece en el mercado un producto nuevo, no queremos algo viejo aunque mejore nuestra situación actual. No querría una
D50 porque "es un modelo antiguo".
¿Pero que pasa si Nikon sacara un modelo nuevo, con las virtudes y los defectos de su directo competidor, Canon, y marca un elemento diferenciador como es su precio? Si no ne quiero gastr más dinero aún para conseguir una
D80, ¿por qué no una Nikon D40, que, independientemente de sus diferencias con la
D50, es una cámara nueva?
No se si finalmente el lanzamiento de la Nikon D40 quedará en un rumor, pero lo cierto es que si no lo es, Nikon habrá ganado de nuevo la partida a Canon con un modelo nuevo que se situaría en precio por debajo de la
400D a cambio de sacrificar elementos como los 10 megapixels o, posiblemente, la autolimpieza del sensor, porque fijar un precio cercano a los 800 euros para el modelo más básico de cámara réflex es una barrera para los que vemos la fotografía como un hobby, hoy por hoy económicamente inalcanzable, teniendo en cuenta que aspiramos a un modelo réflex básico, donde los megapixels no lo son todo, y posiblemente ni siquiera intercambiemos el objetivo muy a menudo.