Ya te hemos comentado en más de una ocasión que la cámara no hace al fotógrafo. Aunque hay una serie de elementos técnicos cuya aplicación depende de las prestaciones de tu cámara, lo cierto es que hay varios factores clave que mejorarán enormemente el resultado de tus fotos con independencia de que dispongas de una cámara digital compacta de bajo coste o una réflex digital profesional de varios miles de euros. ¿Quieres saber cuales son?
Uno de mis mejores amigos se pasó dos meses preguntándome y comparando distintas cámaras digitales reflex para cambiar su cámara digital. No hacía más que mirar fotos tomadas por ciertos modelos de cámaras y, teniendo claro que quería llegar a hacer fotos como esas y que había estado ahorrando durante meses para dar el salto, finalmente se compró una réflex digital de gama media-alta de uno de los principales fabricantes.
Tras probar durante 15 días la cámara, llegó a la conclusión de que, aunque había mejorado enormemente en algunos aspectos como la rapidez de enfoque y el menor tiempo de latencia de disparo, seguía sin conseguir que sus fotos parecieran ni de lejos aquellas que había estado viendo de infinidad de fotógrafos anónimos con esa misma cámara. Entonces me volvió a llamar y me preguntó: ¿qué es lo que falla?
La respuesta era sencilla. El problema no está en la cámara, sino en cómo ves por ella. Independientemente de aspectos poco o nada controlables en cámaras digitales más simples como la apertura del diafragma, que nos permite controlar la profundidad de campo; y la velocidad de obturación, con lo que registramos el movimiento en la escena, existen una serie de principios básicos de composición que determinarán el éxito o fracaso de nuestras fotos.
Ya la hemos explicado alguna vez. La regla de los tercios dice que las zonas que centran la atención de la vista son los cuatro puntos de intersección que forman las líneas horizontales y verticales imaginarias que dividen la fotografía en tercios.
No es imprescindible que ajustes exactamente el elemento o elementos que centran el interés de las fotografías en esos puntos, ya que es bastante difícil calcularlo cuando haces la foto. Quédate con que no debes poner el centro de interés justo en el medio de la foto, sino que debes desplazarlo a uno de los laterales. Piensa en la fotografía dividida en cuatro bloques iguales, y sitúa en uno de ellos tu objeto.
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Piensa bien qué es lo que quieres enseñar. Muchas veces es mejor cuanto más cerca. Al acercarte al elemento que nos quieres enseñar, eliminas posibles elementos de distracción. Cuando estés mirando a través de la cámara, piensa en si quieres enseñar todo lo que se ve ahí, o por el contrario puedes cambiar tu posición para sacar de la foto algún elemento no deseado. Ten en cuenta que estos elementos distraerán al espectador cuando contemplen tu trabajo.
En la mayoría de las ocasiones, cuando estés haciendo fotos, y salvo que se trate de paisajes, no se verá la línea del horizonte. Pero ten en cuenta que esta siempre está ahí, aunque sea invisible. Independientemente de los accidentes geográficos, hay una línea imaginaria que marca el horizonte. Has que esta línea esté recta (horizontal).
Si cuando pases la foto al ordenador te das cuenta de que el horizonte no está recto, recuerda que se puede solucionar de modo muy sencillo
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Las líneas en fotografía transmiten sensaciones. Rectas, curvas, horizontales, verticales... Todas transmiten alguna sensación, además de dar movimiento a la fotografía dirigiendo la atención del espectador haciendo que recorra la imagen de una manera determinada con su vista.
El uso de líneas diagonales es extremadamente eficaz en este aspecto. Las diagonales que recorren la imagen de una esquina a la otra funcionan realmente bien en fotografía.
Habitualmente hacemos nuestras fotos siempre desde la misma posición. De pie, a la altura que vemos las cosas, mirando hacia delante, paralelos al suelo.
Cambiando el punto de vista conseguimos dar una visión completamente diferente del mundo que nos rodea. Tirarnos al suelo, agacharnos mirando hacia arriba, desde un punto elevado mirando hacia abajo... Tan solo haz la prueba y verás cómo cambia una foto con cambiar el punto de vista.
El fondo de una foto es fundamental. Salvo que estemos haciendo fotografía de estudio, es complicado elegir el fondo de nuestras fotos, pero no imposible. Buscar fondos sencillos, sin demasiadas alteraciones de luz o de color, nos ayudarán a eliminar los elementos de distracción y que el espectador centre la atención donde realmente queremos.
Un fuerte contraste de luz y/o de color en nuestra foto dará más fuerza a la imagen, creando un mayor impacto en el espectador.
Un gran contraste de color, por ejemplo en el color del objeto con el del fondo, es un recurso que normalmente funciona bien.
Posiblemente la simplicidad sea la más importante de todas las reglas. Un único centro de atención es siempre mejor que dos. Si estás viendo una escena en la que te interesan varios centros de interés, piensa si no es mejor hacer varias fotos, cada una de ellas con un único centro de interés.
Intentar enseñar muchas cosas a la vez raramente consigue su objetivo. Es mucho más probable que no consigas enseñar ninguno.
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