Hace ya casi 6 años, ¡cómo pasa el tiempo!, os traíamos un interesante artículo con consejos para las habituales fotos grupales que tomamos cuando estamos en compañía de la familia, amigos, en eventos sociales, etc.
Hoy he querido revisar esos consejos y he visto que en ellos se hablaba de condiciones de iluminación, de la posición de las personas fotografiadas, de la perspectiva, etc. Pero no había ningún comentario al respecto de uno de los puntos que más fácilmente pueden arruinar una foto de grupo, me refiero a todo aquello que tiene que ver con el enfoque de las personas incluidas en la foto.
Cuando tomas una foto de grupo es muy difícil conseguir que todas las personas se encuentren alineadas en un mismo plano frente a la cámara. Eso origina un problema y es que la profundidad de la toma debe ser lo suficientemente grande como para incluir al más cercano y al más cercano.
La foto superior, arruinada por el citado problema de desenfoque, contaba con los siguientes ajustes: 35 mm, f/7.1, 1/60 seg., ISO 100, Flash ON.
El problema: una escasa profundidad de campo. Motivada por la poca distancia a los niños. Lo que propició que, a pesar de usar una focal corta y una apertura suficientemente cerrada, la niña del primer plano apareciese desenfocada frente al niño de la parte trasera, en cuyos ojos se había decidido situar el punto de enfoque.
El resultado, una imagen defectuosa en la que los ojos se van directamente al sujeto enfocado huyendo del desenfocado. Esto es así porque no nos gusta mirar elementos desenfocados (en este caso, la niña, que curiosamente está en una posición más cercana).
De percatarte del problema y tener la posibilidad de repetir la toma, los puntos que debes tener encuenta son los siguientes:
1. Salvo que sea estrictamente necesario para la composición de la toma, procura que todos los sujetos se alineen en un mismo plano con respecto a la cámara. Así no habrá diferencia de enfoque entre los mismos.
2. Si no pueden estar todos en el mismo plano, no enfoques ni al sujeto más cercano, ni al más lejano, trata de buscar un punto de enfoque intermedio que te permita incluir a todos en foco.
3. Recuerda los tres elementos que influyen en la profundidad de campo y cómo actúan sobre ésta:
Sin embargo, a veces no tenemos tanta suerte. Bien porque no podemos repetir la toma (se trataba de un momento único), bien porque no nos hemos dado cuenta hasta que no hemos volcado las fotos a nuestro ordenador. En ese caso, no nos queda más remedio que optar por el plan B.
Desde luego, ésta es la última opción y la consideraremos cuando no quede más remedio. Es decir, cuando sólo tengamos dos posibilidades: tirar la imagen defectuosa, o bien tratar de arreglarla.
Lo que haremos será tratar de enfocar al sujeto o sujetos que hayan podido quedar más desenfocados en la toma, de modo que el nivel de enfoque de todos sea similar y parezca que todos están en foco.
Para realizar este tipo de tareas yo suelo utilizar Lightroom y, más concretamente, el pincel de ajuste (K). Con éste selecciono la zona cuyo enfoque deseo mejorar, en este caso la cara de la niña y, a continuación, subo los valores de Contraste, Enfoque y Claridad hasta obtener un resultado similar al del niño del fondo de la imagen.
Como ves, aunque sigue habiendo cierta diferencia entre el nivel de enfoque y nitidez de uno y otro niño, el aspecto de ambos es más parejo y, en cierto modo, hemos podido salvar la toma.
Y, si no estuviésemos del todo satisfechos con el resultado, siempre podríamos volver a Lightroom para tratar de variar los ajustes hasta encontrar el resultado deseado.
Y así acabamos con este artículo, en el que he pretendido centrarme en uno de los aspectos más importantes de la fotografía en general, no sólo la grupal, el enfoque.
Ahora sólo te queda ponerlo en práctica y, poco a poco, ir mostrando a través de tus fotos que lo tienes perfectamente dominado. ¡Adelante!