Gracias a las técnicas de retoque, la fotografía digital nos ofrece multitud de posibilidades a la hora de presentar nuestas capturas. Echa un vistazo al mosaico de hoy. Es sólo un ejemplo del tipo de efectos que podrás conseguir con esta técnica. Y además, ¿sabes qué?, es mucho más fácil de lo que piensas. ¡Venga! Busca una foto que te guste, abre el Photoshop y sigue los pasos que te voy a dictar.
No te asustes. No vas a tener que dedicar horas a pintar una rejilla blanca de cuadrados perfectos sobre tu foto. En su lugar, así es como lo vamos a hacer: vamos a generar un patrón (motivo lo llaman en Photoshop en castellano y pattern en inglés). Elije el tamaño del patrón a tu gusto. En mi caso, para una imagen de 640x480 he elegido un cuadrado de 75x75. Para crear el motivo, haremos lo siguiente:
Vamos a pintar la plantilla utilizando la Herramienta Bote de Pintura y la vamos a centrar de modo que la línea blanca más externa de la rejilla sea la línea de recorte final de tu imagen. Hacemos lo siguiente:

Toca seleccionar los cuadros que van a tener un aspecto más tenue. Selecciona la Herramienta Varita mágica y haz clic sobre los cuadros que quieres elegir. Mantén pulsada la tecla Shift para que las regiones seleccionadas se vayan acumulando.
Crea una nueva capa y selecciónala. Coge la Herramienta Bote de Pintura en modo Frontal esta vez y con color blanco. Al hacer clic sobre alguno de los cuadrados seleccionados verás que se pintan todos de blanco. Por último, en las opciones de la capa, modifica la opacidad para conseguir un efecto semitransparente. En el ejemplo, he usado transparencia al 40%.
Por último, recorta la imagen utilizando como referencia las líneas más externas de la rejilla. Si quieres, puedes añadirle un marco blanco o elegir el marco que más te guste para completar el trabajo. Tendrás un resultado como este.
Como viene siendo costumbre, y para echaros un cable a los que os hayáis perdido en alguno de los pasos, aquí tenéis un videotutorial...