En general, cuando hablamos de realizar retratos, el imaginario popular piensa en las típicas sesiones de fotos en las que el/la modelo posa para la cámara, con más o menos naturalidad, y el fotógrafo hace una serie de fotos pensando en un posible book o reportaje. Pero un retrato puede ir mucho más allá de este concepto porque un retrato bien hecho puede llegar a ofrecer una infinidad de posibilidades artísticas.
En este artículo vamos a hablar de las posibles opciones creativas que podemos tener a la hora de hacer un retrato para, así, llegar a explotar al máximo esta disciplina fotográfica.
Como decía en la introducción, cuando alguien habla de retrato, la gran mayoría de gente piensa, automáticamente, en una sesión de fotos. Sobre todo aquellas personas que no tienen relación con la fotografía. Pero también los aficionados a este arte que no se han planteado nunca el retrato como algo más grande que una simple sesión de fotos.
Cuando hablo de una sesión de fotos, me refiero a las típicas sesiones fotográficas en la que un/a modelo posa para la cámara, sin más pretensiones que lucir la ropa que lleva puesta o, simplemente, inmortalizar gráficamente el aspecto físico de aquella persona. Me acabo de inventar esta definición y no pretende ser, en absoluto, ofensiva ni despectiva para este tipo de fotos, ¡que quede claro! Pero si aceptamos que hacer un retrato es mucho más que hacer click delante de una persona, estaremos de acuerdo en que existe una infinidad de posibilidades para sacarle el máximo de partido al hecho de retratar.
Existen distintas maneras de realizar un retrato. Todas ellas tienen en común la figura humana pero la observan de una manera distinta con el fin de conseguir distintos resultados. Allá van algunos ejemplos:



Hemos hablado ya bastantes veces del autorretrato y de aprender a mirarlo con otros ojos. El caso es que para todas las funciones del retrato que acabamos de ver, puede funcionar igual un retrato "ajeno" que un autorretrato. Así que no te cierres puertas, si quieres hacer un retrato y no tienes ningún modelo disponible, plantéate ser tu propio modelo.
En absoluto. Ya sabemos que hacer fotografía no es sólo activar el obturador. Así que cualquiera de las variables del proceso fotográfico puede ser un buen punto de inicio para realizar un retrato creativo. Por ejemplo, la iluminación. Un retrato tiene tantas posibles iluminaciones como ganas de innovar tenga el fotógrafo (o el iluminador, si procede) así que sería absurdo intentar clasificar los retratos según el tipo de iluminación que tengan porque, seguramente, no habrá dos iluminaciones exactamente iguales. De todas maneras, hace tiempo, en dZoom hablamos de las principales maneras de iluminar los retratos pero ¿sabías que puedes utilizar la luz para modificar el retrato a tu antojo y, así, poder transmitir aquello que quieras? Vamos a poner un par de ejemplos:
Si iluminamos un retrato por el lado amplio de la cara (esto es, por la zona que está más cercana a la cámara), lograremos suavizar texturas y conseguiremos una cara menos angulada y con rasgos más suaves. Este tipo de luz se suele utilizar con funciones correctivas, para disimular narices anchas, por ejemplo. Aún así, también lo podemos usar para transmitir serenidad y pureza pues las sombras que se generarán en la cara de nuestro/a modelo serán pocas y, además, por norma general quedarán "escondidas" (por la nariz o la barbilla, por ejemplo). Este tipo de luz suele funcionar muy bien con iluminaciones suaves, que aporten una atmosfera suave al retrato. Pero, por supuesto, cualquiera es libre de investigar y seguramente se pueden conseguir retratos muy interesantes con una iluminación amplia y dura.
Por otro lado, si iluminamos un retrato por el lado estrecho de la cara (es decir, por aquel lado que se encuentre más lejano a la cámara), conseguiremos realzar el contorno de la cara y disimular la redondez de aquellas caras más ovaladas. Este tipo de luz crea sombras muy visibles dejando, a veces, la mayor parte de la piel en la sombra. ¿Qué se puede conseguir con esto? Se pueden conseguir imágenes con mucha fuerza, con texturas, con contrastes. Fotografías misteriosas en las que lo que se oculta es quizás más importante que lo que se muestra. Esta iluminación suele combinar bien con luces duras, que marquen bien las sombras. Aunque igual que en el caso anterior, ¡esto no es una ley inmutable!
Un retrato, evidentemente, también se puede iluminar de manera frontal pero una luz frontal no es equivalente a una luz simple o vacía de significado. Este tipo de iluminación suele generar muy pocas sombras en la cara del/la modelo, así que toda la atención del espectador quedará depositada en la mirada del retratado, que ganará fuerza. Esta iluminación suele dar aires de grandeza y se ha utilizado mucho para retratos de personas famosas y artistas.
Por supuesto, aquí lo que menos importancia tiene es la teoría. La práctica lo es todo. Aprende a utilizar la iluminación para transmitir aquello que quieras, para contar cosas. Y, sobretodo, no te cierres puertas, experimenta y crea!
Un retrato creativo puede incluir, también, una buena dosis de procesado digital. Hay muchos fotógrafos que toman sus imágenes ya pensando en el resultado final que quieren conseguir con ellas. Esto implica, a lo mejor, crear escenarios, personajes e historias a través del ordenador, siempre partiendo de la base de una fotografía, claro está. En mi opinión personal, las imágenes resultantes de estos tipos de retoques empiezan a alejarse de lo que vendría a ser fotografía pura y dura y se acercan a lo que yo llamo "arte digital". No es en absoluto algo despectivo, simplemente, otra rama artística. Sea como sea, es una opción que podemos investigar para llegar a unos retratos más creativos y originales.
Hay muchísimas maneras de presentar tus fotografías una vez están terminadas. Por norma general acostumbramos a presentarlas de manera individual e independiente unas de otras. ¿Has probado de juntar algunas fotografías para ver qué pasa con ellas? A veces, en una misma situación fotográfica podemos tomar varias fotografías que se complementan. De este modo, la historia que cuentan dos imágenes por separado crece y se hace más fuerte y profunda. Montar dípticos, trípticos o composiciones fotográficas en general puede ser otra manera de dotar un retrato de creatividad.

¿Has experimentado con ellos? ¿Has intentado realizar algún retrato creativo? Vamos, enséñanoslo!