En mi opinión, el retrato perfecto es aquel en el que la persona retratada se reconoce (o nosotros reconocemos a la persona retratada en la fotografía). Aquella imagen que consigue captar lo que una persona es. Es algo complicado pues conseguir atrapar una personalidad en una simple foto es misión imposible. Y, aunque no se pueda conseguir completamente, hay pequeños detalles que sí son fotografiables y que nos pueden ayudar a definir, fotográficamente, una persona.
Con este artículo vamos a intentar profundizar en este tipo de retratos para facilitar el camino a aquellas personas que se atrevan a intentar inmortalizar la realidad de alguien.
Existen dos posibles escenarios en los que quieras realizar una fotografía de este tipo: que el retratado te lo haya pedido o que tú hayas decidido, por cuenta propia, que quieres hacerlo. Sea como sea, tienes que tener en cuenta que la persona a la que vas a tomarle la foto es lo más importante de la imagen. Parece una tontería, ¿verdad? Quizás lo sea, la cuestión es que, para llegar a conseguir captar todo lo que es aquella persona en una foto, necesitarás precisamente eso: saber lo que aquella persona es. Y para ello, necesitarás conocerla muy bien.
Si tu retratado es alguien que ya conoces, seguramente te sea más fácil pero si te toca hacerle el retrato a alguien desconocido (o a alguien que conoces poco), deberás hacer una exhaustiva investigación. Con esto no me refiero a contratar un detective privado para investigar los rincones más oscuros del pasado de tu retratado, se trata de una investigación fotográfica. Lo que tienes que hacer es pasar mucho tiempo con aquella persona, observándola, para descubrir pequeños detalles que puedan convertirse en fotografiables. Estos detalles pueden ser físicos (un tic, un gesto, una manera de mirar o de tocarse el pelo) pero también pueden ser actitudes (si es una persona positiva, por ejemplo).
¿Cuánto tiene que durar esta etapa de investigación? Puedes depende, puedes alargarla en el tiempo todo lo que quieras o necesites. Llegará un momento en el que conocerás los detalles más fotográficos de la persona que tienes que retratar y, en ese momento, estarás preparado para intentar capturarlos.

Sí, hemos dicho que el retratado tiene que ser lo más importante de la fotografía, pero el sitio en el que se tome la imagen también es muy importante porque aportará el fondo y el entorno en el que el/la modelo tiene que sentirse lo suficientemente cómodo/a como para "mostrarse" ante la cámara. Las distintas opciones que tenemos:
Sea como sea, procura que el entorno, el fondo de tu fotografía, no sea gratuito. Que también diga algo, que tenga relación con tu retratado. Con esto conseguirás una fotografía con más profundidad e incluso puedes llegar a conseguir que la imagen final no sea un simple retrato sino la representación gráfica de una escena del día a día de tu retratado.

A la hora de hacer la fotografía, te encontrarás, de nuevo, con varias opciones. Puede ser que tu disparo sea "programado" o que sea "improvisado". El tipo de fotografía que estamos buscando, suele casar mejor con fotografías naturales y la mejor manera de conseguir esto, en la mayoría de los casos, es improvisando el disparo o, dicho de otro modo, haciendo un robado (consentido y planificado, eso sí). ¿Cómo se planifica un robado? Deberás dotarte de paciencia porque, una vez decidido el sitio en el que harás la foto, debes tener en la cabeza, más o menos, el tipo de foto que buscas hacer. A estas alturas debes tener ya muy interiorizado cómo es aquella persona y qué te gustaría retratar de ella. Así que sólo te queda esperar.
Cuanto más pendiente estés del disparo, más pendiente estará, también, tu modelo y eso no es lo que necesitamos: necesitamos que esté relajado, sin preocuparse de la cámara ni de ti, haciendo lo que hace normalmente de manera natural. Una buena charla puede ser útil, o acompañar a tu modelo en alguno de sus hobbies. Sea como sea, tú deberás estar observándolo todo con ojos fotográficos, esperando el momento oportuno para hacer click.
Aunque, no nos engañemos. Quizás todo esto no te sirva para nada cuando, sin comerlo ni beberlo, hagas una foto totalmente improvisada y, por casualidades de la vida, se alineen los astros y salga la foto perfecta en la que la persona retratada quede perfectamente representada. Estas cosas pasan y a veces, aún intentando controlarlo, la mejor fotografía es aquella que no habíamos planeado. No te cierres a esta posibilidad, aunque tampoco te apoyes en ella. Como decía Picasso, "cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando".
No te preocupes, es normal. No te vengas abajo si no consigues retratar a la perfección a tu modelo en una sola fotografía. Quizás sea más satisfactorio centrarte en buscar pequeños detalles en fotografías sueltas. Seguramente consigas retratar mejor a tu modelo con una serie de imágenes que en una sola. Si buscas una fotografía única, corres el riesgo de intentar "comprimir" el máximo de información en demasiado poco espacio y, al final, conseguir un resultado poco natural, forzado o demasiado abarrotado de significados.

Le haces una foto a tu modelo. Crees que es una foto estupenda, la miras y la remiras y te das cuenta de lo mucho que te gusta y de lo orgulloso que estás de haber tomado esa fotografía. Entonces vas al modelo, se la enseñas y ¡desastre, no se gusta! Las personas que no están acostumbradas a modelar, no suelen estar acostumbradas, tampoco, a verse en fotografías. ¿Qué puedes hacer?

Nos encantaría verla, ¡adelante!