Desde que comencé, gracias al apasionante mundo de Strobist, a utilizar de forma continua mi juego de flashes, siempre he tenido una queja continua sobre lo poco que duraban las pilas, especialmente si no las había cargado justo antes de comenzar con la sesión de fotos.
Había sesiones en las que tras poco más de 20 ó 30 disparos, no excesivamente seguidos, tenía que parar porque había agotado por completo el juego de pilas que tenía preparado para el flash, o los dos flashes que acostumbro a poner en juego.
Después de estas desilusionantes situaciones, creo que he aprendido algunos consejos que pueden venirte bien para no caer en los mismos errores que yo. ¿Quieres conocerlos?
Las pilas llevan con nosotros mucho tiempo. Nuestros primeros walkmans ya utilizaban esta forma de alimentación eléctrica. Y fíjate si ha llovido desde entonces, ¿verdad?
En sus inicios sólo se vendían pilas desechables (de tipo salino) con no demasiada carga. En primer lugar, porque el consumo era más reducido, y, en segundo, porque las pilas alcalinas (con mayor capacidad) o las recargables (de Níquel-Cadmio y, posteriormente, Níquel-Metal Hidruro) valían, como se suele decir, "un riñón".
Pero pronto, su precio empezó a reducirse y ya no era tan extraño ver, especialmente a aquellos que más consumo de pilas hacían, adquirir pilas alcalinas, o bien tener varios juegos de pilas recargables para sus dispositivos.
A medida que se popularizaban nuevos dispositivos como discmans, reproductores de mp3, cámaras fotográficas, videoconsolas portátiles, etc. el uso de las pilas, o bien de baterías específicas para cada dispositivo se popularizó.
En el caso de las pilas, en su mayoría eran pilas recargables de alta capacidad, que tras su carga podían proporcionar una buena cantidad de energía, pero que, con el tiempo, se iban degradando, les afectaba el conocido efecto memoria y acababan, como te he comentado en la introducción del artículo, frustrando a todo aquel que las usaba, al ver que pronto se venían abajo.
Para solventar estos problemas de efecto memoria, apareció una nueva tecnología, denominada de Ion-Litio, si bien es una tecnología bastante más cara y especialmente pensada para baterías y no tanto para pilas convencionales.
A esta tecnología, se unieron recientemente (no más de 5 años) las pilas híbridas, cuyas características describiremos a continuación. Y que, afortunadamente sí incluyen las pilas tradicionales y no sólo las baterías.
El nombre de esta tecnología obedece a la incorporación de las ventajas de dos mundos: la mayor capacidad y ausencia de pérdida de carga de las alcalinas, y la capacidad de recargarse de las tecnologías que hemos descrito anteriormente.
El primer fabricante en distribuir este tipo de pilas, o al menos el que más las ha popularizado, ha sido, sin duda, Sanyo, con su gama de pilas eneloop. Cuyas especificaciones iniciales eran las siguientes:
Estas características han sido incluso mejoradas por una nueva versión las Sanyo eneloop XX, que ofrecen una capacidad de 2.500 mAh (en el caso de AA) y mantienen un 75% de la carga tras un año sin uso.
Por supuesto, no son unas pilas baratas que digamos, ya que un juego de 4 pilas te cuesta algo más de 20 Euros, frente a los menos de 5 Euros que me gasté en las anteriores (4 pilas de Ni-MH con 3.000 mAh).
Eso sí, si vas a hacer un uso considerable de las pilas y quieres buenos resultados, descarta esas gangas. La diferencia de precio está plenamente justificada. Créeme.
El tema de los cargadores es otro punto muy a tener en cuenta, no sólo por la velocidad de carga de unos y otros, sino por la "inteligencia" de los mismos. A continuación veremos a qué me refiero con "inteligencia".
Como decía, la primera característica que uno valora de un cargador es la velocidad de carga. Yo actualmente tengo 3 cargadores:
¿Qué es eso de cargador inteligente? Pues muy sencillo, se trata de un cargador con ciertas capacidades adicionales a las que ofrece un cargador normal.
Capacidades como las que se indican a continuación:
Todo ello es posible gracias a que incorporan un pequeño microprocesador, así como botones y un display que permite la configuración de todas estas opciones.
Si tu flash lo permite, lamentablemente no hay muchos flashes a un precio económico que ofrezcan esta posibilidad, la mejor opción son las baterías. Nada de pilas.
La capacidad de las baterías es superior, el tiempo de carga normalmente más rápido, también se acelera el tiempo de reciclaje del flash y, en definitiva, las prestaciones son superiores. De ahí que muchos no lo duden y adquieran un sistema de alimentación externo basado en baterías.
Sin embargo, habrá veces en que no puedas hacerlo, ya que hay muchos modelos de flashes que no soportan estos sistemas de alimentación externo. Por ejemplo, ni mi Nikon SB-600, ni mi Yongnuo permiten la alimentación por baterías. Por lo que me veo obligado a usar pilas.
Por supuesto, existe otro motivo importante para plantearse si dar el salto o no a la adquisición de accesorios de este tipo: su precio. No son precisamente baratos.
Si no puedes o quieres dar el salto, no te preocupes. Como hemos visto en los tres primeros apartados, es posible sacarle un gran rendimiento y exprimir la capacidad de las pilas al máximo. Así que tranquilo.
Hasta aquí lo que yo considero más relevante para que puedas sacarle el mayor rendimiento posible a tu flash, mediante una adecuada "alimentación" ;)
Por supuesto, aunque no se ha indicado explícitamente en el artículo, todo lo dicho es aplicable a la alimentación de cámaras fotográficas que puedan funcionar con pilas o cualquier otro dispositivo que lo haga. Si bien, me he centrado en los flashes porque son los accesorios que presentan un consumo mayor de energía.
Por último y como de costumbre, te cedo la palabra, porque seguro que me he dejado algo por el camino. ¿Por qué no nos cuentas algún consejo que para ti sea fundamental y al que consideres que no se le ha dado la debida importancia en el artículo? ¡Adelante, es tu turno!