Siempre que damos consejos para hacer fotos a personas resaltamos uno fundamental, y es enfocar a los ojos. Un retrato mediocre con los ojos bien enfocados siempre tiene posibilidades, pero un aparente buen retrato con los ojos desenfocados tiene muchas papeletas de ser insalvable. Pero, ¿alguna vez te has preguntado los motivos? En las siguientes líneas te explico las razones de esta regla para que la tengas muy en cuenta cuando hagas fotos a otras personas y no se te vuelva a olvidar.
El otro día estaba con mi cuñado Carlos y le dejé un rato la cámara para que hiciera fotos a otros amigos. Carlos no sabe nada de fotografía y nunca había tenido unas réflex en las manos y en varias ocasiones le repetí lo mismo: enfoca a los ojos, enfoca a los ojos... Al poco me preguntó por ello. "¿Por qué me decías contínuamente que enfocara a los ojos?"
En ese momento me di cuenta que muchas veces damos por sabidos algunos consejos básicos en fotografía que tal vez no lo son tanto, y que se convierten en críticos a la hora de hacer determinadas fotografías.
La manera en la que recorremos con nuestra mirada una foto se rige por una serie de factores que dependen del contenido de cada foto en si. Es un proceso inconsciente que no podemos evitar, ya que nuestro ojo ha sido educado para ello.
Entre otros factores, nuestros ojos se mueven por una foto dirigiendose a zonas con más luz (más claras) y zonas más enfocadas.
Otros elementos que afectan a la manera de recorrer una fotografía son las líneas, reales o imaginarias, que aparezcan en nuestra foto.
Cuando se trata de retratos en los que salen rostros (si el retrato muestra solamente un detalle de la persona en la que no aparecen los ojos obviamente no tiene sentido esta explicación), nuestra mirada se centra inicialmente en los ojos.
Es un gesto inconsciente, intuitivo, basado probablemente en que las personas nos miramos a los ojos en el primer contacto visual aunque podamos retirar luego la mirada para detenernos en otras partes del cuerpo o desviar completamente la mirada.
Cuando un retrato tiene los ojos bien enfocados, la atracción de los ojos y la atracción de la zona enfocada de la foto generan una sinergia que hace que nos cueste apartar la mirada del retrato.
Si por el contrario, los ojos están desenfocados, incoscientemente buscaremos la zona enfocada de la foto mientras en nuestro cerebro se desencadena una batalla interior que hace que no nos decidamos entre dirigir la mirada a los ojos o a la zona enfocada, generando una sensación de incomodidad al contemplar la foto.
Por ello, salvo que estés haciendo algún tipo de retrato artístico en el que juegues con profundidades de campo mínimas y quieras resaltar alguna otra parte del rostro, recuerda que la regla número uno del retrato es que los ojos estén bien enfocados.
Retrato Fotográfico: Técnicas, Consejos y Retoque en Un Único Artículo