En la última encuesta descubrimos que soys muchos los que hacéis un buen número de fotos al año. Las posibilidades de la fotografía digital hacen que uno pueda sacar muchas fotos, pero el hecho de que el coste se haya reducido no quita para que haya que tener una serie de cosas en cuenta a la hora de hacer fotos, ya que el manejo de grandes volúmenes de información hace que debamos revisar ciertos hábitos tanto a la hora de salir con nuestra cámara como posteriormente a la hora de revisar nuestro trabajo. En este artículo te doy 4 consejos que creo te vendrán bien si eres de los que hace muchas fotos.
Recuerdo como cuando disparaba con mi cámara de carrete y me iba de viaje, podía traer conmigo 8 o 10 carretes. Todos mis amigos me llamaban loco, pero si hacemos unos números sencillos, sabiendo que los carretes eran de 24 o 36 fotos, nos salen unas 300 fotografías en el mejor de los casos.
Analizando los resultados de la encuesta que realizamos recientemente podemos extraer una conclusión muy clara: con la fotografía digital los hábitos del fotógrafo aficionado han cambiado enormemente. A pesar de poder anticipar el resultado viendo nuestra instantanea en la pantalla LCD sin necesidad de tener que esperar al revelado y tener por tanto una noción mucho más clara de si la foto ha salido bien o mal, hacemos muchas más fotos ahora que antes.
¿Los motivos? Bien sencillos. El coste del carrete y del revelado se ha reducido al de las fotos que finalmente imprimimos en papel. Hay un coste adicional, que es el del almacenamiento, pero es prácticamente despreciable si partimos de la base de que reciclamos las tarjetas de memoria (las borramos una vez transferidas al dispositivo de almacenamiento final) y que por tanto el coste de almacenamiento se reduce al disco duro donde las guardemos, ya sea externo o en el propio ordenador.
Sea como fuere, la cantidad de fotos que hacemos nos obliga a tomar una serie de precauciones tanto a la hora de hacer las fotos como a la hora de clasificarlas si no queremos llevarnos ningún susto.
Puesto que son muchas las fotos que haces cada vez que sales, existe riesgo de quedarse sin baterías en medio de una salida fotográfica.
En mi caso, además de llevar el cargador a todas partes como parte de mi equipo fotográfico, siempre llevo un juego de baterías de reserva. Por extraña o antigua que sea tu cámara, en eBay se pueden encontrar baterías originales y de terceros fabricantes a precios muy bajos, tan bajos que no merece la pena correr el riesgo y no llevarlas.
Como ejemplo, puedes encontrar baterías para la Canon 500D por menos de 10 euros gastos de envío incluidos, pero puedes probar con el modelo de tu cámara.
El precio de las tarjetas de memoria ha bajado a precios irrisorios. Como ejemplo, una tarjeta con capacidad para 300 fotos en calidad RAW en mi cámara cuesta menos de 10 euros. Ese es el dinero que me podía costar hace años un carrete de fotos (revelado aparte).
Desde luego, no es un precio como para escatimar y quedarte sin espacio.
Ten en cuenta además que en cualquier momento tu tarjetra puede dar problemas, y es bueno tener tarjetas de reserva para poder seguir haciendo fotos.
Si vas a estar varios días haciendo fotos y prevees que la capacidad de tus tarjetas de memoria va a ser insuficiente, lleva contigo un ordenador portatil o un disco externo para poder volcar las fotos de tus tarjetas de memoria.
En mi caso, por motivos de trabajo, en muchas de mis salidas llevo conmigo mi ordenador portatil, con lo que tengo el problema resuelto.
No obstante, el portatil es muchas veces demasiado aparatoso para la necesidad que debe cubrir si pensamos en términos extrictamente de copia de seguridad y no de edición o de clasificación de las fotos.
Si tienes problemas de espacio o simplemente no quieres cargar con el portatil, existen discos duros externos que permiten, de forma autónoma (sin conectarlos a ningún ordenador) volcar el contenido de las tarjetas de memoria al disco. Si optas por uno de estos discos de 2.5 pulgadas, podrás incorporarlos a tu equipo fotográfico para que viajen siempre en tu mochila sin añadir mucho peso a tu equipo.
Tienes desde soluciones muy baratas, que consisten en un bridge entre un disco duro externo y tu cámara, hasta carcasas con pantallas LCD en las que poder ver las fotos.
Actualización: Sois muchos los que habéis preguntado por las distintas soluciones de almacenamiento externo. Para ampliar este punto acabamos de publicar el artículo Soluciones de Almacenamiento para el Fotógrafo Viajero. Esperamos que arrojen algo de luz sobre este tipo de soluciones.
Con un gran número de fotos es fundamental tener un poco de orden en el archivado posterior.
El punto de partida es nombrara decuadamente las carpetas para que te indiquen qué tipo de fotos son y en que momento las hiciste, pero ese es solo el primero de los pasos.
Hay distintos programas que permiten realizar etiquetados y clasificaciones de fotos con etiquetas de texto y puntuaciones. Lightroom es uno de ellos. Este tipo de programas te ayudarán a localizar fácilmente las fotos cuando tengas necesidad.
Si haces un gran número de fotos, probablemente estés haciendo muchas de ellas repetidas. Si es así, una buena práctica es hacer limpieza en el proceso de traspaso de las fotos al ordenador, eliminando aquellas fotos que estén repetidas o que simplemente no aporten demasiado. Independientemente de que el coste de almacenamiento sea bajo, siempre ayuda a tener las fotos mejor clasificadas si son menos.
Es recomendable, eso si, que realices este proceso ya en el ordenador en lugar de hacerlo en la cámara, por dos motivos.
El primero es que ahorrarás batería en la cámara que podrás necesitar luego.
El segundo es que en la pantalla del ordenador se ven mucho mejor los resultados que en la de la propia cámara, con lo que tu decisión seguro que es más acertada.