Te presenté a los time-lapses, te conté qué accesorios necesitabas para llevar a cabo esta técnica. Pero, es cierto, me falta darte el espaldarazo definitivo para que te lances a la aventura. Así que, como te prometí, hoy voy a darte ese "empujón" que te hace falta, voy a proporcionarte algunas pautas y consejos para que te inicies. Y que, de una vez por todas, puedas grabar tus propios time-lapses. ¿Estás listo?
Por supuesto, no pienses que voy a darte recetas mágicas. Piensa que se trata de una técnica fotográfica, y que, como sucede por regla general en fotografía, las reglas son pocas y, además, el éxito de una fotografía no sólo radica en conocer un puñado de reglas.
En cualquier caso, seguro que te sirven para orientarte y empezar a cogerle el tranquillo a esta técnica. Así que, si a lo largo de las dos entregas anteriores te ha picado el gusanillo y no puedes parar hasta que no hayas conseguido realizar tu propio time-lapse, presta mucha atención a los siguientes consejos.
He pensado que lo mejor para explicarte cómo "va" esto es, precisamente, salir a la calle cámara en mano, realizar un time-lapse e ir contándote con pelos y señales los pasos que he seguido. Así que, toma papel y lápiz que empezamos.
Como te comenté en la entrega pasada sobre time-lapses, existen una serie de accesorios que resultan básicos para poder aplicar esta técnica. De modo que lo primero que debes hacer es reunirlos todos.
Ya sabes, necesitas una cámara, por supuesto, un trípode y un accesorio que te permita programar la cámara para que dispare cada cierto tiempo, si es que tu cámara no ofrece esta funcionalidad por sí sola.
Este accesorio, como ya vimos, puede ser un intervalómetro o un grip que incorpore esta función. Aunque también puedes lograrlo vía SW gracias al kit CHDK o conectando tu cámara al ordenador.
Además de estos accesorios, cerciórate de que la batería de tu cámara está bien cargada, pues harás un uso intensivo de la misma. Y, también, que la tarjeta de memoria está limpia "como una patena", pues la vas a llenar.
En mi caso, cuento con una Nikon D60, y la única opción que tengo es cargar con mi portátil y que éste actúe como intervalómetro gracias al software Camera Control Pro 2.7 de Nikon. Así que, imagínate, cuando he salido de casa con todo el equipo parecía que me iba de excursión.
Una vez reunido el equipo, llega el momento de planificar las tomas. Piensa que si una buena fotografía requiere tiempo de preparación, mucho más lo requieren cientos de fotografías, como deberás realizar para componer tu time-lapse.
Existen 3 parámetros que deberás definir antes de iniciar la sesión:
En mi caso, opté por hacer un time-lapse en el que se apreciasen dos fenómenos: el atardecer en Madrid (aunque ya lo pillé un poco avanzado) y el flujo interminable de coches que se produce en la capital.
En cuanto a los valores de la sesión, opté por una sesión que duró 40 minutos, mantuve 15 segundos entre toma y toma y, por tanto, estuvo formada por 160 disparos.
Ya tienes todo preparado, sales al encuentro de tu time-lapse, sacas tus bártulos, te preparas y, ¿ahora qué?
Pues ahora llega un momento muy importante: el de definir la escena a retratar, el encuadre resulta vital. Además, piensa que, en principio, no podrás modificarlo, salvo que cuentes con un trípode motorizado, o que tengas pensado ir variando la focal a medida que avanza el time-lapse.
Una vez que tienes el encuadre, lo siguiente es definir el valor de exposición de las tomas. De nuevo, ten en cuenta que lo más normal en un time-lapse es que se mantengan los parámetros que definen la exposición (ya sabes, apertura, tiempo de exposición y sensibilidad ISO) a lo largo de toda la sesión.
El valor de exposición será muy importante. Debes valorar que, en función del fenómeno que estés retratando, ese valor de exposición, válido para las primeras tomas, puede ocasionar en las siguientes problemas de subexposición (si estás tomando un atardecer) o sobreexposición (si estás tomando un anochecer), o ser perfectamente válido si las condiciones de iluminación no varían mucho.
En mi caso, lo que hice fue encuadrar y disparar con enfoque automático en modo de prioridad de apertura con una abertura de f/7.1 (para obtener una profundidad de campo aceptable), eligiendo un modo de medición puntual sobre el elemento que quería que apareciese correctamente expuesto.

Posteriormente, accedí a la foto, vi el valor de tiempo de exposición que la cámara había seleccionado (5") y memoricé ese valor para luego seleccionarlo manualmente.
Finalmente configuré la cámara en modo manual (sólo así garantizas que todas las tomas tendrás los mismos valores de apertura, tiempo de exposición e ISO), seleccioné los valores de apertura f/7.1, tiempo de exposición 5" y sensibilidad ISO 100 y activé el modo de enfoque manual (manteniendo el enfoque con el que había disparado la anterior fotografía).

El siguiente punto a fijar será el formato con el que deberás almacenar las fotografías. En este sentido, ten en cuenta que ni mucho menos necesitas disparar en RAW. Y,en cuanto al tamaño y calidad de las fotografías, tampoco necesitas sacarle todo el partido a tu cámara de 10 ó más Megapixels.
Basta con disparar en JPG, con una calidad normal y a una resolución de, por ejemplo, 1936 x 1296 o similar, como mucho.
Una vez definido el formato, lo único que queda es programar la cámara para que se ponga a tirar fotos "a diestro y siniestro". En función del accesorio con que cuentes para programar tu cámara, deberás seguir unos pasos u otros.
En mi caso, como te comenté antes, no tengo más remedio que ir cargado con mi portátil (suerte que apenas pesa 2 kg y tiene una pantalla de 13.3").
La programación de los disparos de mi cámara (Nikon D60) la hago, concretamente, con la aplicación Camera Control Pro 2.7 de Nikon. Aunque también existen otras alternativas de SW libre como D-Software Cam Control o DIYPhotoBits.com Camera Control.
Si, como yo, usas Camera Control Pro, lo primero que deberás hacer es definir los parámetros de configuración de la cámara a través de sus diferentes pestañas (apertura, tiempo de exposición, sensibilidad ISO, etc.)
Una vez fijados los parámetros, accede al menú Camera > Time Lapse Photography... y allí podrás indicar el intervalo a respetar entre foto y foto y el número de fotos que deseas realizar, o bien decirle que dispare hasta que tú le digas basta.
Todo ello gracias a una ventana como la que observas en la imagen de la derecha. ¿Verdad que resulta sencillo?
Después de haberlo preparado todo y, aunque te parezca increíble, estás listo para empezar la sesión. Así que, dale al gatillo y prepárate porque se te avecina un buen rato de espera.
Para mitigar esta espera, quizás lo mejor habría sido que en el apartado sobre accesorios te hubiese recomendado un buen libro, una videoconsola o un amigo de estos que no paran de hablar y consiguen hacerte ameno hasta el más soporífero aburrimiento.
Por tanto, no olvides alguno de estos accesorios a la hora de preparar tu equipo. Ya sabes, libro, videoconsola o amigo con conversación deben estar incluídos, junto con los otros accesorios, dentro del equipo necesario para obtener un buen time-lapse.
Simplemente a modo de curiosidad y para que veas la que hay que montar cuando tienes que ir con el portátil a cuestas, en la imagen de la derecha puedes ver la distribución de mis accesorios para la sesión. (Disculpa por la calidad de imagen, pero me temo que la cámara de mi móvil no es ninguna maravilla).
Ya has terminado con el trabajo de campo y ahora toca montar el vídeo. Sin lugar a dudas, la parte más interesante. ¡Alégrate!, cada vez estás más cerca de obtener tu ansaido time-lapse...
Lo primero que tienes que hacer, una vez en casa, es volcar las fotos de la cámara al ordenador. En mi caso pude ahorrarme este paso, porque, gracias al uso de Control Camera Pro, las fotos se vuelcan al ordenador directamente y se puede obviar el problema de que se te llene la tarjeta.
A continuación es el momento de elegir el programa con el que montar el vídeo. Si recuerdas, en la entrega anterior te hablé sobre tres alternativas: QuickTime pro, Adobe After Effects y Final Cut, cada una con sus ventajas e inconvenientes.
Además de estas aplicaciones, los amigos de dZoom te han recomendado un buen número de aplicaciones alternativas en los comentarios del artículo sobre accesorios para un time-lapse. Así que, échales un vistazo y decántate por una.
Yo, personalmente, he optado por Adobe After Effects CS4. Sí, muchos pensaréis que es "matar moscas a cañonazos", porque la funcionalidad de este SW es excesiva para lo poco que necesitamos en un time-lapse.

No obstante, si haces como yo y te quedas con After Effects, podrás conseguir tu time-lapse con los siguientes pasos:
Si sigue por ahí tu amigo, el de mucha conversación, o tienes el libro o la consola a mano, es hora de que vuelvas a usarlos, porque el proceso de producción, salvo que tengas un maquinón, suele llevar un tiempo.
Por último, mi recomendación a la hora de producir el vídeo es que juegues con el principal parámetro que controlas: el número de fotogramas por segundo. Con esto darás mayor o menor fluidez a tu vídeo y harás que la evolución que has captado fotografía a fotografía, se muestre a mayor o menor velocidad.
Quizás tengas una idea preconcebida de que lo ideal son 25 fps. Sin embargo, en función del intervalo que tú hayas dejado entre foto y foto o de la velocidad a la que evolucionen los objetos de la composición, puede resultar más interesante elegir otros valores. Un valor más bajo, por ejemplo, 15 ó 20, ó, por el contrario, un valor superior, 30 ó 40.
Ya sabes, prueba y quédate con el que más te guste.
Y, por fin, aquí te presento "mi gran obra". No es que se trate de ninguna maravilla, ni a nivel compositivo, ni a nivel de nada. Pero, así y todo, lo bueno que tiene esta técnica del time-lapse es que ofrece un acabado fabuloso, ¿no te parece?
Por hacer balance de la sesión y del vídeo, a continuación detallo las características del mismo:
Para acabar, nunca viene mal hacer un poco de crítica constructiva y tratar de reflejar los puntos positivos y negativos de la experiencia, para repetir los primeros y evitar los segundos en futuros time-lapses.
En primer lugar, aunque puedas no creértelo, éste también ha sido mi primer time-lapse y la sensación final es bastante buena porque:
Por otro lado, hay dos aspectos que hacen que no esté muy satisfecho con el resultado. Toma buena nota, para no caer tú en ellos:
Pero bueno, como dicen, de todo se aprende, así que prometo no cometer los mismos errores en mi próximo time-lapse. Espero que tú tampoco.
¿Y tú?, ¿ya te has puesto malos a la obra?, ¿te has bautizado en esta técnica?, ¿has hecho tus primeros pinitos? Vamos, no seas perezoso, lánzate y cuéntanos tu experiencia. Desde luego, ya no tienes excusa para no hacer tu propio time-lapse. ¡A por ello!