Por fin te has atrevido y has dado el salto al mundo réflex. El manual de tu nueva cámara pesa más que tu antigua compacta. Y con tanta tecnología en tus manos, has decidido probar en seguida las capacidades del flash que la cámara trae incorporado. "Atrás quedaron las fotos con flash donde todos mis amigos tienen la cara blanca y brillante y los ojos rojos como un vampiro", te dices con júbilo. Haces tus primeras pruebas: Lo sé... quieres devolver a la tienda ese armatoste que pesa tanto y vale tan caro, porque las fotos que obtienes con ese flash son iguales que las que obtenías con tu compacta. Y si no, alguien te ha dicho ya que estos problemas se subsanan con un flash externo y estás dispuesto a comprarlo incluso sin saber todavía muy bien cómo funciona tu cámara.
¿Te ha pasado algo parecido? Pues si es así, no está todo perdido, porque con unos sencillos consejos puedes darle una oportunidad al flash de tu cámara y obtener mejores fotografías con una sencillísima iluminación. Si a pesar de ser algo principiante, ya estás harto de que se quemen tus fotos, no tienes pensado aún comprarte un flash externo y quieres sacarle partido al flash incorporado en tu cámara, quizá el siguiente artículo te aporte algunos trucos e ideas para mejorar.
Tanto las cámaras réflex como las "bridge" o cámaras semiréflex, e incluso las compactas avanzadas te permiten modificar a tu antojo tres parámetros de la exposición que son fundamentales para obtener una correcta iluminación. Estos tres parámetros son la velocidad de exposición, la apertura del diafragma y la sensibilidad o valor ISO. Si dejas que tú cámara decida por ti en estos tres pilares de la exposición fotográfica, tendrás poco dominio sobre la iluminación de tu foto y, por tanto, poco podrás hacer para que el flash incorporado te ayude.
En dZoom y en el resto de la gran red global tienes muchos artículos donde puedes aprender en profundidad el funcionamiento de estos tres importantes parámetros de tu cámara.
Como brevísimo resumen, un rápido consejo sobre cada uno de ellos en relación con el flash:
Si te sientes abrumado con las amplias posibilidades de configuración de tu modo manual con estos tres aspectos, ya sabrás que el dial de modo de tu cámara te ofrece al menos dos modos semiautomáticos en los que, o bien la velocidad de obturación o la apertura de diafragma se ajusta sola en función del valor que le demos a la otra.
Mi recomendación, que no es una fórmula mágica ni mucho menos, para configurar tu cámara en manual si vas a usar el flash incorporado es la siguiente:
Quiero hacerte leer estas líneas para evitarte leer el manual de tu cámara, aunque ya deberías haberlo leído...
La mayoría de los modelos de cámara réflex tiene dos modos de configurar el flash incorporado:
Por supuesto, mi consejo es que uses el flash en modo manual, para poder jugar con la cantidad de destello que sale de encima de tu cámara.
A continuación se muestra una secuencia de tres fotos tomadas del mismo objeto, sin flash, con flash manual a potencia completa y a 1/32. En todas, el "triángulo de exposición" fue: 1/50, f2,8, iso 100.

Una de las limitaciones principales de nuestro flash es que su alcance tiene un máximo de 3-5 metros. Más allá de esa distancia casi será como no haberlo activado. Pero en distancias cortas podemos jugar con la distancia entre el flash y el sujeto para modificar las condiciones de iluminación. Está claro: a mayor distancia, más suave la luz del flash sobre el objeto. Es el modo "primitivo" de modular la intensidad del flash.
Otro problema que tiene nuestro flash incorporado es que estando ahí arriba, sobre nuestra cámara, siempre, ofrece una luz muy dura al sujeto y crea unas sombras muy intensas, de bordes muy nítidos, que no son agradables a la vista. Una solución habitual usada para los flashes externos es colocarle al flash un "difusor". Se trata de un dispositivo translúcido que difumina el haz de luz que emerge del flash y suaviza las sombras.
Me encanta este momento, cuando te digo que se puede difundir la luz que sale de tu sencillo flash, tú lo compruebas y se te dibuja una sonrisa en la cara.
Para conseguir difundir la luz de tu flash a coste cero, saca ahora mismo del bolsillo un pañuelo de papel convencional. Tiene varias capas, ¿no? Pues sepáralas y quédate con una. Enciende tu cámara, y activa tu flash. Coloca el papel inmediatamente delante del flash y dispara. Las sombras de tu objeto son más suaves, menos negras, menos nítidas. Y la luz de tu foto es más suave, más natural, con menos brillos.
Existen variantes de este barato sistema de difusor del flash. Basta con que escribas en tu buscador de internet habitual "difusores para el flash de la cámara" o similar, y encontrarás varios "remedios caseros". Así podrás encontrar el que mejor se adapta a tu manera de fotografiar o a tus habilidades en el bricolaje.
Compara la foto de nuestra vaca loca tomada con flash manual a 1/32 sin y con difusor casero. Puedes observar cómo se equilibran mucho mejor las zonas más iluminadas con las sombras.
No voy a profundizar en la electrónica, la óptica y la física de las cámaras réflex. Incluso es posible que prescinda de vocabulario habitual de fotografía para contar esto, pero sólo quiero explicarte en pocas palabras la diferencia entre "cortinilla delantera" y "cortinilla trasera" y sus implicaciones para iluminar tus fotos.
Para entendernos, la "delantera" significa que cuando pulsas el disparador y la luz entra a través del objetivo hasta el sensor, el flash también se dispara en ese mismo momento. A efectos prácticos eso da lugar a que el primer plano de tu foto queda bien iluminado, pero no tanto el fondo, porque deja de entrar luz al sensor poco después de abrirse (ya que el flash se enciende y se apaga muy rápido).
Este modo de disparo del flash da lugar a que si hay movimiento en la escena y el tiempo de exposición es lo suficientemente prolongado, por ejemplo, al fotografiar un coche en movimiento, éste quede congelado inicialmente y se aprecie su estela por delante de él. Es decir, como si estuviese yendo marcha atrás.
Si quieres tener buena iluminación tanto en primer plano como en el fondo, una forma de conseguirlo es configurar el flash "a la cortinilla trasera". Eso significa que cuando pulsas el disparador para obtener la foto, el sensor comienza a recibir luz, y aparece iluminado el primer plano, y cuando está a punto de cerrarse, se dispara el flash, con lo que se recibe una "inyección" de luz adicional que permite iluminar más profundidad de campo, esto es, tienes iluminado el primer plano y el fondo.
Por el contrario, si seleccionas la "cortinilla trasera", lo que conseguirás es que el flash se dispare justo antes de cerrar el obturador. En el ejemplo del coche, inmortalizarás el auto en el punto más alejado y dejarás una estela tras él (estela que se ha ido captando desde que has abierto el obturador, sin mediación del flash, hasta que finalmente se ha producido el destello del flash y finalmente se ha cerrado el obturador). De este modo mostrarás el verdadero sentido del movimiento.
Para configurar tu flash "a la cortinilla trasera", consulta el manual de tu cámara, pero en general te encontrarás una opción de configuración rápida del flash que suele llamarse "rear".
Todo dependerá de la foto que quieras hacer, pero en general, usar el flash incorporado sincronizado "a la cortinilla trasera" te permitirá obtener una iluminación más equilibrada entre el primer plano y el fondo.
Hay una situación en la que nuestro humilde flash es quizá tan bueno como el que más: Las fotografías a contraluz. En este supuesto, la luz principal o el sol, aportan una luz muy dura desde detrás del sujeto, provocando sombras y siluetas en nuestro primer plano. Para luchar contra esa desafortunada situación te sugiero varios trucos que te ayudarán a sacarle partido a nuestro flash sobre la cámara:
Nuestro pobre flash no puede estar a todo... No obstante, a veces le podemos ayudar con otra fuente de luz artificial para lograr tener equilibradas las luces y las sombras de nuestra fotografía. Esto es especialmente así en la fotografía de producto o en los macros. Podemos usar nuestro flash incorporado, con difusor casero incluido, para obtener buenas fotografías de aproximación, ayudándonos de una sencilla luz de escritorio, como la que nos puede aportar un flexo o una lámpara decorativa del salón de casa. Como no siempre tendremos ayuda, para poder hacer esto solos, una forma es colocar nuestra réflex en un trípode, si esto es posible, y dispararla con un disparador remoto o activando el temporizador. Entre tanto, nosotros iluminaremos el objeto en cuestión desde arriba con nuestra lámpara de salón o nuestro flexo. Et voilà, tenemos un objeto iluminado por delante y desde arriba, con lo que las sombras que se generan son suaves y atractivas.
Todas las fotos de nuestra vaca loca están tomadas con una fuente de luz superior adicional.
Observa la diferencia de la sombra posterior a la vaca, es mucho más suave cuando tenemos dos fuentes de luz (derecha) que cuando es sólo el flash el que ilumina el objeto (izquierda)
Es evidente que si ya te has introducido en el mundo de la iluminación y de los flashes externos, este artículo no es para ti, porque tienes ya bastante trabajo para aprender todas las opciones de tu flash como para volver a preocuparte por ese minúsculo flash que se activa como un resorte en la cima de tu cámara.
Pero si acabas de empezar en el mundo réflex, puedes asistir a una rápida evolución en tus fotografías sin gastar un euro, entendiendo bien el modo manual de tu cámara para configurar bien los parámetros velocidad-apertura-iso y aprendiendo a combinar esos parámetros con el flash incorporado y sus opciones.
Utilizar elementos sencillos que ayuden a difundir el haz de luz que emite el flash o combinarlo, bien con la luz natural o con una fuente de luz artificial que tengamos a mano, nos va a abrir algunas posibilidades de mejorar nuestras fotos.
Aunque con limitaciones, los consejos ofrecidos más arriba también son válidos para la mayoría de los modelos de cámaras bridge, cuya "anatomía" externa es muy similar a las cámaras réflex.
Quiero imaginarte a ti, principiante, practicando estos consejos y disfrutando de ver cómo tus fotos mejoran, aunque no vayas a ganar el premio nacional de fotografía (todo se andará).
Si conoces o has descubierto durante tus prácticas más trucos que puedan ser útiles a aquellos lectores que están empezando como tú y que no hayan quedado recogidos en este artículo, ¡cuéntanoslo!