En el conjunto central o Gran Acrópolis, destaca el "Templo-palacio" formado por un basamento piramidal escalonado de cinco cuerpos que tienen hacia el exterior numerosas habitaciones, y una construcción en la parte superior que constituye el templo propiamente dicho. La planta del santuario tiene forma de cruz y su techo conserva remates de crestería, alguna vez decorada con figuras moldeadas en estuco.
Sumamente interesante es la escalera de este edificio, ya que sus peldaños tuvieron grabado un texto jeroglífico, quizás relacionado con la historia de la ciudad, donde se ha podido descifrar la fecha 652 D.C.. Asimismo, la gran plaza estaba decorada con estelas labradas dedicadas a sus dioses, a sus gobernantes y a conmemorar eventos importantes de su vida política y religiosa.
El valle de Edzná fue habitado desde época muy temprana, pero como sucedió en casi todas las ciudades mayas alcanzó su máximo esplendor hacia el año 1000 de nuestra era, cuando todos los majestuosos edificios estaban en uso.
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