Este felino, del que desconozco su nombre común, aparecio de la nada en el "lodge" donde estábamos cenando esa noche en Kenya, evidentemente era un oportunista que quería ver si pillaba "cacho" solo por pasar por allí y evidentemente es imposible no caer en la tentación de darle algo de comida a pesar de estar prohibido. Eso es malo para los animales pues pierden su hábito de cazar por el alimento y con el tiempo, sus elegantes solicitudes se convierten en agresivas exigencias. Además nos hace pensar y volver a la realidad de que estamos en un lugar donde los animales están libre y nosotros podemos ser "presas" en cualquier momento, y además el "gatito" no era nada pequeño, un poco menos del doble de un gato común.
Después de esta historia como a mi me gusta

la foto: