Aprovecho para compartirles un texto que encontré en internet, que puede servir para abrir el diálogo.
escribió:
El retrato en la historia del arte
El retrato es un género artístico que busca representar la figura humana, especialmente el rostro, a través de diferentes medios como la escultura, la pintura, la miniatura y la fotografía.
Esta definición lleva implícitas las diversas aproximaciones que puede hacer un artista de un modelo determinado.
La práctica retratística ha estado presente a lo largo de toda la historia del arte. Se considera que el retrato surgió con el arte funerario egipcio del Nuevo Imperio, en el año 1500 a.C., cuando pasó de la representación esquemática de la imagen del faraón al retrato del mismo, debido a su condición semihumana y semidivina.
En la Edad Media el derecho al retrato mantuvo su carácter sagrado y los papas fueron representados como fundadores de la Iglesia, así como los reyes lo fueron en calidad de elegidos de Dios.
Más adelante, en el Renacimiento, ya no fue necesaria una justificación sagrada y el retrato se convirtió en un género independiente. El artista se concentró en la búsqueda de efectos visuales: rodear la figura de fondos imaginarios como paisajes, elementos o fondos neutros y desarrolló las tipologías del retrato: de perfil, de frente o de tres cuartos, así como los retratos de busto, de pie y el ecuestre.
El retrato alcanzó en ese momento un gran auge, debido a la prohibición de las imágenes religiosas en los países protestantes como consecuencia de la Reforma. Así, el género se diversificó en retrato de corte, retrato oficial, alegórico, filosófico, mórbido, de carácter o retrato tratado como una naturaleza muerta. Rápidamente se internacionalizó y difundió por nuevos países y los flamencos se convirtieron en los grandes propagadores del mismo.
En Inglaterra, el pintor Antoon Van Dick [1599-1641] introdujo una innovación al crear un equilibrio entre la gran figura central en el primer plano y el entorno. Asimismo, el retrato tuvo grandes exponentes en España, como Francisco de Zurbarán [1598-1664] y Diego Velásquez [1599-1660] y en Francia e Italia se mantuvo -en algunas ocasiones- mezclado con la pintura de costumbres, pues era considerado un género inferior.
El siglo XIX conoció un nuevo esplendor del retrato, gracias al impulso de la clase burguesa, la cual buscó poseer todo lo que antes era privilegio de las clases dominantes. Durante la primera mitad del siglo se desarrollaron tres fórmulas de retrato que se originaron en la tradición: el retrato de ostentación, donde la persona era representada en el ejercicio de sus funciones; el de tres cuartos y el busto, una solución económicamente ventajosa cuya mayor preocupación fue lograr un parecido con el retratado. Los pintores más destacados de esta época fueron Jacques-Louis David [1748-1825] y Jean-Auguste Dominique Ingres [1780-1867].
En 1839, la invención de la fotografía motivó en capas cada vez más amplias de la sociedad un vivo deseo de fijar la imagen de cada uno captada en su movimiento y detenida en una actitud.








