Echando un poco la vista atrás sobre los artículos que hemos escrito en dZoom sobre los flashes, en especial los flashes externos, he creído conveniente iniciar una serie de varios artículos en los que te voy a contar lo fundamental para que sepas cómo funciona, cómo puedes utilizarlo para sacarle el mayor provecho en tus fotos, qué tipos de modos de disparo ofrecen los flashes actuales, términos fundamentales como el Número Guía o la Velocidad de Sincronización, etc.
En la entrega de hoy vamos a empezar por el principio, ¿por dónde si no? Y vamos a ver la base física del flash, lo que aporta a nuestras fotografías y cómo se comporta una luz puntual, como es la emitida por el flash, ¿te animas?
Lo primero que uno ha de saber cuando tiene un flash externo en sus manos es que está formado por tres elementos fundamentales y que cada uno de éstos lleva a cabo una tarea bien distinta dentro del proceso de iluminación que se consigue con un flash
Así es, aunque pueda parecernos que los flashes actuales son objetos tremendamente compactos, están formados por 3 elementos bien diferenciados:
¿Sencillo no? Veamos ahora algunas propiedades de los flashes.
Un flash externo es una gran ayuda en un sinfín de tomas, pero ¿sabes por qué? Muy sencillo, presta atención a sus características y descubrirás por qué resulta un accesorio tan importante.
Además de estas características positivas propias de la luz generada por el flash, hay que añadir la posibilidad de disparar el flash desde una posición distinta a aquélla en que se encuentra la cámara, ofreciendo tomas más naturales.
Y otro aspecto muy valorable de los flashes externos es la capacidad de sincronizarse con otros flashes, con lo que pasamos a contar con más de una fuente puntual de luz, lo que conlleva lograr una mayor riqueza en luces y sombras en nuestras fotografías.
Parece que son todo ventajas, ¿verdad? Lamentablemente, no todo son buenas noticias.
Sin duda, el flash es una gran ayuda. Eso de contar con una luz portátil de cierta potencia, con unas características, en lo que a temperatura se refiere, similares a las del Sol y que puedes utilizar a tu antojo, ayuda y mucho.
Pero hay que conocer también sus limitaciones. Sólo así podrás hacer un mejor uso de tu flash externo.
Además de la necesidad de difuminar la luz que produce un flash para obtener resultados más naturales, el hecho de que el flash sea una fuente puntual, hace que entre en juego una ley física que se conoce como "La ley de la inversa del cuadrado", o "Ley cuadrática inversa".
Esta ley resultará fundamental para saber cómo utilizar tu flash, de modo que presta mucha atención.
La "ley Inversa del Cuadrado" es una ley que aplica a diversos fenómenos físicos y que consiste en que la intensidad de estos fenómenos disminuye a razón del cuadrado de la distancia al centro donde se originan. En particular, se refiere a fenómenos ondulatorios como son la luz y el sonido, siempre y cuando el foco de emisión sea puntual.
"En Castellano", lo que quiere decir, es que la intensidad de luz recibida por un objeto al ser iluminado con un flash que, por ejemplo, se encuentra a 1m, disminuye 4 veces (el doble al cuadrado) cuando situamos ese objeto al doble de distancia (2m). Y, por ende, esta intensidad disminuye 9 veces (el triple al cuadrado) cuando situamos ese objeto al triple de distancia.
¿Te ha quedado claro? Espero que sí, porque en el próximo capítulo vamos a entrar de lleno en una de las características más representativas de los flashes, el Número Guía y para ello necesito que hayas asimilado bien estos primeros conceptos.
Si tienes alguna duda, no pierdas la ocasión y aprovecha a dejar tu comentario para aclarar tus dudas. Recuerda, tienes de plazo hasta la próxima entrega de la serie.